¿Hasta dónde llega la lealtad? La historia de Lucía y el peso de la familia
Nunca olvidaré el grito de mi hermana Ana aquella madrugada, llamándome con una voz que parecía romperse en mil pedazos. En ese momento supe que otra vez me tocaba a mí sostenerlo todo, mientras mis padres evitaban mirarme a los ojos. Jamás imaginé que la búsqueda de paz me llevaría a dudar de mis propios límites y de lo que estaba dispuesta a sacrificar por los demás.