Baila conmigo, aunque sea mentira
Sentada sola en una boda, sintiendo el peso de las miradas y los cuchicheos, mi corazón se encogía de vergüenza y tristeza. Fue entonces cuando un desconocido, con una presencia imponente y una mirada que no admitía réplica, se acercó y me propuso fingir ser su esposa por una noche. Nadie podía imaginar que aquel baile cambiaría para siempre el rumbo de mi vida.