El precio de una herencia: Entre el amor y la culpa
Mi vida cambió el día que decidí ceder mi parte de la herencia a mi hermano, pero el destino jugó en mi contra y terminé quedándome con la casa familiar. Desde entonces, la culpa y el resentimiento han marcado cada encuentro con mi madre y mi hermano. Hoy, mientras espero su llegada, me pregunto si alguna vez podré perdonarme o si la familia puede sobrevivir a una traición así.