El día que mamá se fue: las mantas de la memoria
El día que mi madre murió, mis hermanos y yo descubrimos tres mantas viejas y perfectamente dobladas en el fondo de su armario. Mientras ellos las despreciaban como trastos viejos, yo sentí que cada una guardaba un pedazo de su vida y de la nuestra. Me las llevé a casa, y desde entonces, cada vez que las toco, revivo todo lo que fuimos y lo que perdimos.