¡Nunca imaginé que una comida familiar destrozaría mi mundo!
Fui a casa de mis suegros esperando un domingo tranquilo, pero salí con el corazón roto y la confianza hecha añicos. Secretos, reproches y traiciones salieron a la luz en una sola tarde. Ahora me pregunto si alguna vez podré perdonar a quienes más me han herido.