Una petición inocente que cambió nuestras vidas para siempre
Una tarde cualquiera en el barrio de Carabanchel, mi hija Lucía me sorprendió con una petición inocente en la tienda de ultramarinos. Aquella frase, pronunciada con la sinceridad de un niño, llegó a oídos de un hombre inesperado y transformó el destino de nuestra familia. Hoy, al mirar atrás, sigo preguntándome cómo una simple tarde pudo abrirnos las puertas a una nueva vida.