Secretos entre paredes: El precio de la desconfianza
Desde el primer momento, la sospecha me carcomía por dentro. No podía evitar mirar a mi alrededor, preguntándome si realmente conocía a las personas que trabajaban en mi casa, o incluso a la mujer que decía amarme. Todo cambió la noche que decidí instalar esa cámara, creyendo que así recuperaría el control de mi vida.