Por primera vez, decido vivir para mí: la historia de Don Ernesto
Hoy, a mis 68 años, decido dejar de ser solo el pilar de mi familia y empezar a vivir para mí. Durante décadas, fui el sostén de mi hija y mis nietos, olvidando mis propios sueños y deseos. Ahora, enfrentando la incomprensión y el dolor, busco encontrar mi propia voz y sentido en la vida.