Después de la muerte de Juan, sus hijos me echaron de casa. Así volví a empezar una vida nueva en un pueblo desconocido después de los cuarenta.
Perdí a Juan, el hogar y mi tranquilidad al mismo tiempo. Traicionada por la familia, tuve que reinventarme en una aldea andaluza donde no conocía a nadie. Es una historia de duelo, soledad, pero también de la fuerza que nace cuando te empujan al abismo y decides volar.