El milagro danzante en la casa de los Fernández
Nunca olvidaré el instante en que mi vida cambió para siempre: el salón repleto de murmullos, la mirada incrédula de mi padre y la promesa imposible de una mujer que apenas conocíamos. Mi nombre es Kiko, y hasta aquel día, mi hermano Lucas y yo solo conocíamos el mundo desde nuestros asientos de ruedas. Pero aquella tarde, el baile de Mariana transformó no solo nuestros cuerpos, sino el corazón de toda mi familia.