La visita inesperada: Entre el rencor y el perdón
Todo comenzó una tarde de domingo, cuando la puerta sonó y mi suegra, Carmen, apareció sin avisar. La tensión entre nosotras siempre ha sido palpable, marcada por viejos resentimientos y silencios incómodos. Aquella visita cambió mi manera de ver la familia y me obligó a enfrentarme a mis propios prejuicios y heridas.