La directora del banco humilla a un anciano — Horas después, pierde el mayor acuerdo de su carrera
Una mañana en Madrid, siendo directora de una importante sucursal bancaria, cometí el error de juzgar a un hombre por su apariencia. Mi arrogancia me llevó a humillar a un cliente mayor, sin saber quién era realmente. Ese mismo día, el destino me dio una lección que jamás olvidaré.