Cada día cocino para Tomás: ¿Cuándo será suficiente?
Me llamo Lucía y llevo años atrapada en un ciclo interminable de cocinar para mi marido Tomás, que nunca acepta comer nada recalentado. Cada mañana me levanto antes del amanecer para prepararle el desayuno fresco, y después del trabajo corro a casa para volver a ponerme el delantal. Me siento agotada, incomprendida y cada vez me pregunto más si esta es la vida que realmente soñé.