El acantilado de la traición: Cuando la sangre duele más que las heridas
Mi hija, Lucía, nos empujó a mi marido y a mí por un acantilado en la costa de Asturias. Desperté entre el dolor y el miedo, mientras mi marido me susurraba que fingiera estar muerta. Lo que sucedió después cambió para siempre mi forma de entender el amor y la familia.