Llamé a la puerta de mi hijo y no me abrió: el dolor de una madre que solo quiere cuidar
Me levanté temprano un domingo, preparé el mejor cocido, pan y tarta de queso para mi hijo. Fui hasta su casa con la ilusión de verle feliz, pero ni siquiera me abrió la puerta. ¿Cómo se supera el dolor de sentir que tu propio hijo ya no te necesita?