Diez días en el hospital y una traición en mi propio hogar: ¿Qué harías tú en mi lugar?
Después de diez días ingresada en el hospital, volví a casa esperando el calor de mi familia, pero encontré a mi nuera y sus padres ocupando mi salón. El dolor físico se mezcló con la rabia y la impotencia al ver cómo mi propio espacio se había convertido en territorio ajeno. Ahora me enfrento a una decisión imposible: ¿luchar por lo que es mío o resignarme a perderlo todo?