“Hazte a un lado, hijo. Esto es cosa de hombres”, decía mi padre a mi marido cada vez que intentaba ayudar en la barbacoa. Mi vida entre el cariño y la herida de un padre español tradicional.
Desde pequeña, mi padre me llamaba “Calabaza” y creía que ese era mi verdadero nombre. Con los años, ese apodo tierno se volvió un recordatorio de las contradicciones de su amor y su rigidez. Esta es la historia de cómo el machismo marcó mi familia y mi propia identidad.