El ramo equivocado y la verdad que nunca quise escuchar
El día de mi boda en Sevilla, un simple ramo de margaritas desencadenó una tormenta de emociones y secretos familiares. Entre el bullicio, las miradas y las palabras no dichas, descubrí que lo más doloroso no era lo que se gritaba, sino lo que se callaba. Ahora me pregunto si alguna vez podré volver a confiar en quienes más quiero.