“Me pidieron que no montara un problema”: cuando entendí que, para seguir encajando en mi grupo de amigos, tenía que aceptar que me trataran como si no importara
Durante años, él fue el que organizaba las cenas, recogía a quien no tenía coche y decía que sí incluso cuando le venía mal. Después de una separación que le dejó bastante tocado, aquel grupo de amigos se convirtió casi en su única rutina fija.
Pero un mensaje aparentemente pequeño en un chat, una broma repetida demasiadas veces y una cuenta que nunca salía igual le hicieron ver algo que llevaba mucho tiempo intentando no mirar. Cuando por fin decidió decir lo que pensaba, no recibió la reacción que esperaba.
Entre el miedo a quedarse solo y la necesidad de no seguir tragando, tuvo que tomar una decisión que todavía le pesa. Su historia continúa más abajo 👇👇