El eco de los secretos en la casa de los Olivos

El eco de los secretos en la casa de los Olivos

Nada más escuchar a la señora Carmen pronunciar aquellas palabras, sentí que el corazón me daba un vuelco. No podía apartar la vista del retrato: la mirada del niño era la de mi hermano Javier, desaparecido hace décadas. ¿Cómo era posible que su rostro estuviera allí, en la casa que ahora era mía, y que una desconocida afirmara haberlo criado en un orfanato?