Acogí a mi mejor amiga tras su divorcio… y terminé sintiéndome una extraña en mi propia casa
Nunca imaginé que abrirle la puerta de mi hogar a Lucía, mi amiga de toda la vida, pondría a prueba no solo nuestra amistad, sino también mi propia identidad. Lo que empezó como un acto de solidaridad se transformó en una lucha silenciosa por mi espacio y mi dignidad. ¿Hasta dónde puede llegar el sacrificio por una amistad?