La llamada que cambió mi vida: una mañana en Madrid
Eran las siete y media de la mañana cuando mi hija Lucía, de solo siete años, marcó desesperada el número de un desconocido para salvar a su hermano. Nunca imaginé que aquel gesto inocente desataría una cadena de acontecimientos que pondría a prueba todo lo que creía saber sobre la familia, el poder y la compasión. Hoy, mientras repaso cada detalle de aquel día, me pregunto si alguna vez podré volver a ser la misma persona.