“Cariño, estoy en Granada y los niños están con mi madre. Por favor, perdona y entiende.” – Cómo una sola frase cambió mi vida para siempre
Siempre fui la que sostenía a todos en casa, la que nunca se permitía caer. Pero un día, agotada y sin lágrimas, tomé la decisión más desesperada de mi vida: huir. Ahora me pregunto y os pregunto: ¿toda madre tiene derecho a su propia vida?