Cuando el sacrificio se convierte en distancia: La historia de Carmen y Lucía
Me llamo Carmen, tengo 59 años y mi hija Lucía, 32. Hace veinte años, tuve que dejarla en Madrid para trabajar en Alemania, buscando un futuro mejor para las dos. Hoy, ella apenas me habla y me culpa por haberla abandonado cuando más me necesitaba.