Entre dos mundos: Mi vida dividida entre la envidia y el sacrificio familiar
Hoy he vuelto a casa de mi madre y, como cada vez que cruzo esa puerta, siento el peso de las miradas y los reproches. Mi hermana Lucía apenas me saluda, y mi madre, con la voz temblorosa, me recuerda que debería ayudar más. Nadie parece entender lo que me ha costado llegar hasta aquí, ni el precio que pago cada día por vivir entre dos mundos que no dejan de enfrentarse.