El cinturón que más duele
Nunca olvidaré ese instante: el sonido del cinturón cortando el aire y esas palabras que me atravesaron más que cualquier golpe. En una casa donde el silencio pesaba más que los gritos, aprendí a callar el dolor y a esconder las lágrimas. Pero, ¿cómo se cura una herida que no se ve, la que dejan las palabras de quien debería protegerte?