Nadie me hará sentir menos: el poder de la voz propia en tiempos de silencio
Nunca olvidaré el temblor en la voz de mi madre aquel día, ni mis propias manos sudorosas bajo la mesa. En un pueblo donde callar era lo correcto y asentir la única forma de existir, aprendí a perder mi propia voz. Esta es mi historia y cómo, gracias a una frase grabada en la pared de mi abuelo, volví a encontrarla.