Descubrí que mi marido quería entregar a escondidas la casa que heredé de mi madre para tapar sus deudas, y ese día entendí que tenía que salvar a mis hijos aunque mi matrimonio se rompiera
Yo no buscaba una traición, pero me estalló en la cara una tarde cuando encontré unos papeles que mi marido me había ocultado y entendí que quería mover la herencia de mi madre sin decírmelo. Sentí rabia, vergüenza y un miedo muy real al pensar que el futuro de mis hijos estaba siendo usado para pagar problemas que no eran míos. Tuve que plantarme, exigirle todas las cuentas y tomar la decisión más dura de mi vida: separarlo todo para que nadie volviera a tocar lo que mi madre me dejó.