Cuando me mudé con mi hija Ana, descubrí que necesitaban más que una abuela
Nada me preparó para el frío que encontré aquella noche en casa de mi hija Ana. Creía que venía solo a cuidar a mi nieto Lucas, pero muy pronto descubrí grietas profundas en su familia. Me vi obligada a preguntarme si todavía era capaz de ser ese pilar que mi familia necesita, y hasta dónde estaba dispuesta a llegar como madre y abuela.