Cerraduras Nuevas, Viejas Heridas: El Regreso de Lucía a Casa
Nunca olvidaré el sonido seco de la cerradura al girar y la sensación de que mi propio hogar me rechazaba. Volver a la casa donde crecí, después de años de silencio y heridas, fue como abrir una caja de recuerdos que prefería mantener cerrada. Pero a veces, para sanar, hay que atreverse a tocar la puerta, aunque no sepas si alguien te abrirá.