La verdad que nunca quise ver
Nunca olvidaré el día en que, cegado por el dolor y la rabia, eché a Javier de mi casa tras la muerte de Lucía. Diez años después, una verdad inesperada me golpeó como un mazazo, haciéndome cuestionar todo lo que creía saber sobre el amor, la familia y el perdón. Ahora, al mirar atrás, me pregunto si alguna vez podré redimirme ante él y ante mí mismo.