“Tráete a los niños, pero no te olvides la cartera”: Un secreto familiar bajo el manzano
Me llamo Lucía y nunca olvidaré aquel verano en el que mi familia estuvo a punto de romperse por culpa del dinero, los reproches y las heridas que nunca terminan de cerrar. La casa de mis padres en un pueblo de Castilla se convirtió en el escenario de silencios incómodos, miradas que decían más que las palabras y verdades que dolían como puñales. A veces me pregunto si alguna vez seremos capaces de mirarnos a los ojos y decirnos todo lo que llevamos dentro.