Oraciones entre las paredes: Cómo me mantuve en pie en casa ajena
Me llamo Lucía y nunca olvidaré la noche en la que mi suegra, desde el pasillo de nuestro piso en Salamanca, me amenazó con echarme de la casa mientras mi marido, Eugenio, estaba trabajando lejos, en Alemania. Atravesé semanas de miedo, soledad y batallas silenciosas, pero al final, agarrándome a la fe, descubrí una fuerza en mí que no conocía. ¿Dónde termina el deber de perdonar y comienza el derecho a luchar por uno mismo?