El reto del jefe y la respuesta inesperada de la limpiadora
Todo empezó una mañana cualquiera en la oficina, cuando el jefe, Javier, lanzó un reto arrogante delante de todos. Yo, Carmen, la limpiadora, estaba fregando el suelo cuando escuché su voz y sentí cómo la rabia me subía por dentro. Nadie esperaba que yo, la de la fregona, pudiera callarle la boca al jefe millonario.