Mi familia se aprovechó de mí hasta que dije basta: la lección que nunca olvidarán
Me llamo Clara y siempre he sido el pilar de mi familia. Cuando mi marido Martín y yo compramos una sauna nueva, nuestra casa se convirtió en el epicentro de todas las reuniones familiares, pero pronto nuestra generosidad empezó a ser explotada. Al final, tuvimos que poner límites y enseñarles que la bondad también tiene un límite.