La carta quemada: quince años de silencio
Nunca olvidaré el olor a papel quemado mezclado con la fragancia de la tortilla de patatas que mi madre preparaba aquella tarde. Mi padrastro, Antonio, destruyó mi carta de admisión a la universidad y con ella, mis sueños. Quince años después, descubrí la verdad que me hizo llorar como nunca antes.