¡Papá, yo no he robado nada!
Una tarde cualquiera en un supermercado de Madrid, mi hija Lucía fue acusada injustamente de robar unos caramelos. La reacción de su padre, mi marido, sorprendió a todos y puso en evidencia prejuicios y tensiones familiares. Esta historia narra cómo una situación cotidiana puede desatar emociones profundas y hacernos replantear lo que realmente importa.