¿Soy una mala hija por negarme a salvar a mi padre? Mi historia de heridas, culpa y decisiones imposibles
Me llamo Carmen, y mucho antes de que mi padre terminara en la lista de espera para un trasplante, yo ya llevaba su sombra encima. En mi familia nunca se hablaba de las heridas, y cuando vino a pedirme el mayor sacrificio, mi alma se partió en dos. Ahora me pregunto si el deber hacia la familia siempre pesa más que la dignidad o el propio dolor.