Ninguna niñera aguantó más de un día con los trillizos del empresario… hasta que llegó Carmen
Desde el primer momento en que crucé la puerta de la casa de los García, sentí el peso de la desconfianza y el caos. Nadie había conseguido domar a esos tres pequeños terremotos, pero yo tenía mis propios trucos y una historia que me enseñó a no rendirme. Esta es la historia de cómo una mujer común puede cambiarlo todo, incluso en la familia más complicada.