Encontramos a mi vecina inconsciente en el rellano y el perro que entró en casa casi rompe a mi familia antes de unirnos de nuevo
Nunca voy a olvidar la mañana en la que abrí la puerta y vi a doña Pilar tirada en el suelo del bloque, con su perro llorando a su lado y mi hija temblando detrás de mí. Pensé que ayudarla era lo correcto, pero traer a ese animal a casa destapó discusiones, miedos y heridas que llevábamos demasiado tiempo escondiendo. Cuando ella murió, algo se rompió del todo y, al mismo tiempo, empezó a curarse dentro de nosotros.