Se rieron de mi vestido barato… pero el destino me vistió de poder y dignidad
En el juzgado, mientras mi ex marido y su nueva prometida se burlaban de mi vestido de mercadillo, sentí que la vergüenza me ahogaba. Pero en cuestión de minutos, la vida me dio una lección de dignidad y fuerza que ni el dinero ni la apariencia pueden comprar. Hoy, miro atrás y me pregunto: ¿quién fue realmente la afortunada aquel día?