Se rieron de mí por casarme con un hombre sencillo — pero él escondía un secreto que cambiaría mi vida para siempre
Siempre recordaré aquel día en la plaza del pueblo, cuando las miradas y los susurros me atravesaban como cuchillos. Me casé con Andrés, el panadero humilde de Villaseca, y todos pensaron que era una necia por elegir el amor en vez de la comodidad. Pero nadie imaginaba el secreto que él guardaba, ni cómo ese secreto nos pondría a prueba a todos.