La invisible en mi propia casa: El cumpleaños roto de Fernando
Me llamo Ana y cada año, en el cumpleaños de mi marido Fernando, mi casa se llena de su familia y yo me convierto en una sombra, invisible entre sus risas y exigencias. Este año decidí cambiar las reglas, pero el precio fue mucho más alto de lo que imaginaba. ¿Hasta dónde debemos sacrificar nuestra esencia para complacer a los demás, y dónde está el límite entre el amor y la pérdida de uno mismo?