Entre la abundancia y la ausencia: mi verdad como hijo de la crisis
Aquel día mi madre me lanzó el sobre con la factura del colegio sobre la mesa como si lanzara un desafío. Sentí un calor en las mejillas, la rabia agolpándose con la vergüenza, preguntándome si alguna vez sería suficiente para compensar todo lo que habíamos perdido. Desde pequeño supe lo que era pelear por cada céntimo, y ahora, incluso rodeado de lujos, parecía que el miedo a la carencia nunca se iba de casa.