¡Arriba, floja!: El día que mi suegra cruzó la línea y yo recuperé mi vida
Nunca olvidaré el día en que mi suegra, Carmen, me despertó de la forma más humillante. Aquel cubo de agua helada no solo empapó mi cuerpo, sino que también desbordó años de paciencia y silencios. Fue el principio del fin de una convivencia imposible y el inicio de mi libertad.