Vi cómo mi hija se apagaba delante de mí y lo peor fue escucharla defender al hombre que la estaba rompiendo por dentro
Nunca pensé que el matrimonio de mi hija iba a convertirse en la grieta que partiera a nuestra familia en dos. Yo fui viendo, poco a poco, cómo dejaba de reír, de llamarme y hasta de mirarme como antes, mientras su marido ocupaba cada rincón de su vida. Intenté abrirle los ojos, me enfrenté a él y acabé sintiéndome la mala de la historia, con el miedo clavado de estar perdiéndola para siempre.