“No me mires así”: después de la explosión que cambió mi cara, tuve que aprender a no esconderme del mundo
Cuando abrí los ojos en el hospital, mi madre lloraba en silencio y yo todavía no sabía que una explosión de gas me había dejado el rostro y el cuello marcados para siempre. Lo peor no fueron solo las heridas, sino el día que descubrí que ya no podía soportar ni mi propio reflejo… 💔🔥
¿Conseguirá volver a clase y enfrentarse a las miradas? Te cuento lo que pasó después abajo. 👇