Cuando una niña me tendió un billete arrugado y el silencio se rompió
Nunca olvidaré el momento en que una niña, con manos temblorosas, me ofreció un billete arrugado en medio de un bar lleno de miradas hostiles. En ese instante, todo lo que creía saber sobre mí mismo y sobre cómo me veía el mundo se tambaleó. Esta es la historia de cómo una simple acción puede romper años de prejuicios y abrir heridas que creía cerradas.