Mi madre me pidió que echara a mi marido de casa para salvar a nuestra hija, y esa noche entendí que el amor no siempre basta
Nunca pensé que acabaría mirando a mi marido como si fuera un extraño mientras mi hija dormía detrás de una puerta medio cerrada. Yo lo quise de verdad, lo defendí demasiadas veces, pero cuando el paro, las deudas y el orgullo nos dejaron sin aire, tuve que enfrentar la decisión más cruel de mi vida. Aún hoy me pregunto si hice lo correcto o si simplemente llegué tarde a una verdad que todos veían menos yo.